sábado, 23 de diciembre de 2006

a valparaiso en una mirada


Las máscaras


Mucho se habla de ellas de manera lúdica, y poco se percibe,…se sabe que son escudos, para sobrevivir. Lo que no se sabe es la parte mala; Interfaz de la interacción, la que busca una respuesta materializada en una reacción , y aplicamos dentro de ese círculo vicioso "esa manera para mostrarnos, quién nos determina quienes somos!" y entonces la máscara se empieza a pegar al rostro y empieza a consumir a la gran máscara, a veces reemplazándola en su totalidad, de tal manera que dejamos de Ser esa gran máscara.
Ahí comienza la sintomatología de llevar a la máscara que ha consumido a la primaria, dolores en el pecho (la angustia) paseos en vano( que el tiempo tan solo pase), y dejamos de fijar la vista (el rostro ido).
Entonces , como receta ,la gran máscara será transpuesta sólo en aquellas situaciones de muchedumbre, por una máscara diseñada de distancia, de una risa de complicidad, y lugares comunes, sin dejarla muy amarrada ya que tendemos a cambiar esa gran máscara, la que es la única que nos llevaría a la plenitud, lo que se está por confirmar.

volver..y una mujer

La natural belleza ,lo son esas abejas y sus ruidos debajo de ese silencioso sol -nos hace regocijar cuando calienta en su justa medida las partes que nuestro cuerpo requería- , esa misma belleza que se agudiza con el río que nos espera por cruzar, o con la mujer que nos espera después de ese viaje para darnos un chocolate caliente.
las mujeres, como lagunas esmeraldas rodeadas de bosques frondosos ocultas por descubrir, aquellas que nos hacen apreciar en su justa magnitud los ríos, abejas y el olor a humedad.

viajar


Ordenamos nuestros bolsos mientras también lo hacen las ideas impulsadas por la planificación de los lugares por visitar y sus prioridades.
El tema es alguna región, porque es un lugar bello o porque es una percepción que queda por la sobredimensión que dejan los recuerdos buenos, esos de un primer viaje, y que se gatillan por un lugar o una persona ,y el de imponer ante el paraje insolentemente como un todo, el olor de esa persona , la vista de un lugar, las miradas y nuestra ausencia, la que se trama por romper.

El color de la noche de nuestro lugar, justo antes de la partida, es particularmente agradable, cordial , y será tal vez por el hecho de que nuestras mentes ya han partido y nuestro lugar parece extraño y distante , añorado aunque sea en un grado muy infimo; en ese instante no estamos ni en nuestro lugar ni en el destino, sólo soñamos en el porvenir.
Luego el esperado día de madrugada, el frescor de la mañana ignorado por nuestras ansias, el deseo de partir.

Viajar, el trayecto comienza, esa carretera que roda y roda y no se acaba nunca por el deseo de llegar,y después nos damos cuenta de su importancia, la de ese mismo trayecto, el que paradójicamente en un futuro es el puente a nuestros recuerdos y en el presente la imaginación , como lo es un perfume , y nunca se nos ocurre escuchar y comprender a los trayectos, a los perfumes. Se nos olvida de que la vida también es lo que nos sucede mientras deseamos , la carretera .

La llegada, la felicidad que aparece cuando cumplimos el deseo, el desvanecimiento de él ,surgen nuevos., nuevos lugares , y los recuerdos de los lugares dejados.

Emprendemos el regreso, a través del mismo trayecto, pero por el otro lado , por el lado del recuerdo, de lo ya acabado, el de la nostalgia, y es ahí donde nos damos cuenta de lo desperdiciado, al mirar al otro lado, el de los que desean destinos y que lo demuestran en sus rostros idos ,idos de la carretera, idos de lo inmediato y que van ansiosos de llegar y dejar al camino, al perfume olvidado.

viernes, 22 de diciembre de 2006


El ermitaño

El Ermitaño.


Me entrego ahora , después de un largo andar, de esta lucha en vano , entre bares y deambulada por las calles.

Desde ahora viviré  en los libros, y en un computador para escribir , lo demás será secundario, como el cine y los bares, nutrientes para la imaginación., como lo son primarios  el rostro de ese amor platónico y ciertos pasajes de libros , superpuestos en la mente.

En los momentos de ahogo entre lecturas perdidas y el silencio, volveré a los bares como un espectador

Ahora sadré a las calles, sin miedo, sin vulnerarme, sin ser más el egocéntrico que justifica cada una de las veces en que se es prescindible.

Me desnudaré ante todos y abandonaré las ironías, las del espíritu crítico, escape de la mediocridad, y ésa no era más que otra. Ahora esquivaré, sin tensión todo lo que no va en mi íntegro rumbo , y compadeceré a la torpeza.

Me desdecirán las  promesas de venganza contra los que me hirieron.

Abandonaré a los fantasmas, a los fracasos, y me quedaré con las esperanzas y las ilusiones, con la virtud de la claridad, de su desintegración en la tangibilidad .

Me aferraré a un cuerpo esporádicamente, sólo por necesidad y quemar así el  cariño que hay por entregar.

Viviré en la soledad, y como  dice  sencillamente el agente práctico el ingeniero, seré un ermitaño..

                        

Dejar de pertenecer

cuando pertenezco, el dolor es la oscuridad, la invisibilidad de alcanzar aquel lugar .. cuando no, la oscuridad ya nada ocultael amanecer es tan sólo otro día y en el ocaso ya no hay nostalgia y la brisa húmeda del mar es sólo agua y el dolor ya no es angustia
ahora si, los latidos no son más que un reloj de arena...

Tiempo_ fracaso


Al final decido arrastrarme por la corriente… al final estoy aquí, entregado a la ansiedad , entregado a la desesperanza, cuando el tiempo ya ha avanzado, mi piel que se arruga, infranqueable llegada.

Al final camino, sin mirar adelante, a veces atrás, inyecciones de nostalgia, para no llegar al fondo, para seguir ese camino que a ratos se consuela con esas llegadas repentinas y fugaces de vitalidad.

Pero al final levanto mi cabeza, escupo al tiempo, y me hago cariño, compadeciendo este vacío, o tal vez este fracaso.

Y por eso me despido del tiempo, del recuerdo , de las proyecciones grandilocuentes y de esos sucesivos pequeños motivos , para entregarme, a esta llegada anticipada.

sobre los sueños

Al igual que en la realidad , los fabricamos de manera, algunos tienen la facultad de clarificar, de saber que es lo que ocurrirá.
Pero esto no es mas que una artimaña, necesaria para crear la verosimilitud, del sueño y de la realidad; se arma una historia, alimentada de nuestros estados conscientes y subconscientes , en instantes del día . y, que al igual que en la realidad, no sabemos porqué la historia tiene un repentino vuelco.
Así, de esta manera, armamos la realidad, los sueños, y los repentinos vuelcos de ambos estados, en el caso del sueño, el vuelco se alimenta por un cambio a una sensación guardada en nuestro subconsciente, pero que la artimaña de nuestra mente da continuidad a la historia del sueño con la incoherencia concedida, en cambio en la realidad el vuelco lo dicta nuestra vulnerabilidad, en ese despedazamiento, es donde se asoma la paradoja, las desgracias ; impotencia y sufrimiento .

Extracto del movimiento humano .


Y las palabras susurran en su oído, que carcomen y confirman cada uno de sus deseos, los que se van mudando por los siguientes, los de pertenecer a la siguiente capa que se desnuda y ya la anterior se derrumba, deja de extrañar al susurro y escucha rumorear a la siguiente, se convierte en una nueva por poseer, un nuevo deseo ; nace el olvido. No alcanza asimilar al abismo pues viene el siguiente , y así sucesivamente, hasta llegar al infranqueable vacío, como el que viene después del orgasmo. Frente a él , se asoma la angustia y se instala oculta, acaso porque el cuerpo la hace compenetrarse en una anormal respiración mecánica, rápida y desapercibida , la de la ansiedad. Llega la compostura corporal y el consciente le dice que el cuerpo es frontera, le viene catarsis, piensa que a tiempos respira sin desear una felicidad acotada por lo que surgen los lugares comunes, inercia por los vestigios de una vida de encuentros, como también piensa que el deseo más vago es una respiración acabada, el vacío occidental. Entonces decide levantarse una y otra vez más, hasta alcanzar la matriz dibujada, hasta dejar de respirar.

Sobre el sentimiento de permanencia.


Sucesivos instantes que se van mudando cuando nacen otros, y del recuerdo de los instantes, necesariamente acotados para su posterior reproducción,el recuerdo, surge el sentimiento de permanencia, porque nos aislamos del dinamismo, transformamos esos sucesivos instantes, ese tiempo, en un artificio mental que congela a el mismo, un ensueño, adornándolo en la lejanía, al tiempo añorado.
Así de esta manera, no concebimos muchas veces a las contradicciones, así a la muerte y al infinito, porque sólo se condicen con los límites del raciocinio