El Ermitaño.
Me entrego ahora , después de un largo andar,
de esta lucha en vano , entre bares y deambulada por las calles.
Desde ahora viviré en los libros, y en un computador para
escribir , lo demás será secundario, como el cine y los bares, nutrientes para
la imaginación., como lo son primarios
el rostro de ese amor platónico y ciertos pasajes de libros ,
superpuestos en la mente.
En los momentos de ahogo entre lecturas
perdidas y el silencio, volveré a los bares como un espectador
Ahora sadré a las calles, sin miedo, sin
vulnerarme, sin ser más el egocéntrico que justifica cada una de las veces en
que se es prescindible.
Me desnudaré ante todos y abandonaré las
ironías, las del espíritu crítico, escape de la mediocridad, y ésa no era más
que otra. Ahora esquivaré, sin tensión todo lo que no va en mi íntegro rumbo ,
y compadeceré a la torpeza.
Me desdecirán las promesas de venganza contra los que me
hirieron.
Abandonaré a los fantasmas, a los fracasos, y
me quedaré con las esperanzas y las ilusiones, con la virtud de la claridad, de
su desintegración en la tangibilidad .
Me aferraré a un cuerpo esporádicamente, sólo
por necesidad y quemar así el cariño que
hay por entregar.
Viviré en la soledad, y como dice
sencillamente el agente práctico el ingeniero, seré un ermitaño..
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