viernes, 22 de diciembre de 2006

Extracto del movimiento humano .


Y las palabras susurran en su oído, que carcomen y confirman cada uno de sus deseos, los que se van mudando por los siguientes, los de pertenecer a la siguiente capa que se desnuda y ya la anterior se derrumba, deja de extrañar al susurro y escucha rumorear a la siguiente, se convierte en una nueva por poseer, un nuevo deseo ; nace el olvido. No alcanza asimilar al abismo pues viene el siguiente , y así sucesivamente, hasta llegar al infranqueable vacío, como el que viene después del orgasmo. Frente a él , se asoma la angustia y se instala oculta, acaso porque el cuerpo la hace compenetrarse en una anormal respiración mecánica, rápida y desapercibida , la de la ansiedad. Llega la compostura corporal y el consciente le dice que el cuerpo es frontera, le viene catarsis, piensa que a tiempos respira sin desear una felicidad acotada por lo que surgen los lugares comunes, inercia por los vestigios de una vida de encuentros, como también piensa que el deseo más vago es una respiración acabada, el vacío occidental. Entonces decide levantarse una y otra vez más, hasta alcanzar la matriz dibujada, hasta dejar de respirar.

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