viernes, 16 de marzo de 2007

En busca del amor eterno


No sabía nada de ella, tal vez por eso me producía tanta ansiedad, y me desmoronaba cada vez que su mirada prescindía de mi rostro transponiéndola en otro. Tenía eso llamado amor, otros obsesión, yo " deseo que debe ser abandonado".
El asunto era redefinir el amor, y por ello ahondaría en voluntad, concentración, perseverancia.
Decidí seguir mi vida, mi sentido común así lo decía y del que vendrían nuevos deseos, idénticos y correspondidos, como si la individualidad de los personajes con que nos topamos, nos produjesen exactamente lo mismo, a pesar de su físico, mirada ; peculiaridades,el encantamiento.
Me dije buscaré un cuerpo para amar, en los lugares más comunes, en rostros bellos y feos, filtrando tan sólo parámetros de tramas vividas, o de posturas ante la vida .
Me entregaría a fuerza de lucha contra la estupidez del encanto estético, cada una de sus imperfecciones las tornearía, las haría pintorescas, atractivas, desearía hasta el más ínfimo detalle de su hechura, pospondría el encanto estético- su rostro, mirada, gesticulación-por su forma de ver la vida.
Conocería a la de rostros bellos, sin confundir aquel encanto perfumoso,encegador.Sabría si me interesan desdibujando su rostro, y evocándome a esas palabras que salen de éste desfigurado, por la conciencia de la lucidez de un loable encantamiento.
Si aquellas palabras me llegasen a ese recóndito lugar que comulga con las ideas, entonces liberaré a ese rostro simétrico, para inyectar al deseo.

No hay comentarios: