Primero el inconsciente se hace la idea del lugar, la situación, asimila y procesa: a las personas que uno despide las extrañará.
El resto del trabajo ya está casi hecho. Por inercia se empiezan a formar los famosos nuditos en la garganta y uno ya cree que el sentimiento es puro. De ahí hasta la caída de las lágrimas es poco el trayecto, en el caso de las mujeres, lo facilitan demasiado, en el caso de los hombres lo entorpecen, tal vez lo mas correcto.Al final, ambas partes van hacia los ojos brillosos, punto de encuentro y protocolo que una despedida dicta, o así quisiera, porque al fin y al cabo lo que se pretende es transponer en una despedida insensata a la sensatez, y sentir lo que ya no sentimos
martes, 13 de marzo de 2007
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